lunes, 5 de mayo de 2008

El abuso de los medios de comunicación en el caso Mario Marín

Aquí dejo en un post el trabajo de una alumna y un alumno de mi clase de Derecho de la Información. A muchos les vendrá mal, pero es un ejercicio intelectual serio y por tanto se agradece.

EL ABUSO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN EL CASO DE MARIO MARÍN, GOBERNADOR DE PUEBLA


Por Martín Cano y Linda Danon

Es de conocimiento común el escándalo mediático generado por unas supuestas conversaciones telefónicas entre el Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Puebla, Mario Plutarco Marín Torres y el empresario Kamel Nacif Borge, en las cuales se pretendía reflejar un complot en contra de la periodista Lydia María Cacho Ribeiro, quien publicó un libro que involucraba al textilero como protector de una red de pederastas.

Utilizamos la palabra “supuestas” no por cinismo ni por descaro, sino porque creemos que cuando se aborda un tema desde el punto de vista jurídico, en todos los casos debemos dar la presunción de inocencia incluso para los personajes más tenebrosos de la sociedad mexicana y así lo abordaremos en el presente trabajo.

La ejecución de la orden de aprehensión en contra de Lydia Cacho, por los delitos de difamación y calumnias que le atribuían en contra de Kamel Nacif, no fue tan popular en los medios de comunicación aunque ya existía el precedente de la publicación del libro Los Demonios del Edén en donde se hizo la denuncia de la red de pederastas y en la cual se da a conocer el alcance de ésta, sin embargo, no es esto lo que motivó la atención de los medios de comunicación de mayor alcance, sino que fue hasta después, cuando se dieron a conocer las famosas llamadas, que los medios dieron una mayor cobertura.

El 14 de febrero de 2006, mientras la mayoría de las personas solo pensaban en flores y chocolates, tarjetas y post-its con el mensaje “te quiero mil” en los coches, Carmen Aristegui presentó en su programa de radio transmitido en aquel entonces por 96.9 FM unas supuestas conversaciones que alteraban los paradigmas de belleza vigentes en la época, “¿Que pasó mi Gober precioso?” abría la conversación atribuida a Kamel Nacif y a Mario Marín, después siguió la descripción del supuesto abuso en contra de Lydia Cacho con florido vocabulario “ya ayer le acabé de darle unos coscorrones a esta vieja cabrona”.

La noticia rápidamente se propagó por todos los medios de comunicación del país, encabezados por los más populares periodistas como lo fue Joaquín López Dóriga y Carlos Loret de Mola, quienes desde nuestro punto de vista son más desinformadores que comunicadores pero a final de cuentas, siguen siendo los más populares. De acuerdo con Lydia Cacho la noticia llegó hasta ABC News, El País, New York Times y el Washington Post, sin embargo, el escándalo se dio aquí en México.

Esta atractiva noticia fue alimentada posteriormente por las “brillantes intervenciones” en los medios, hechas tanto por el Gobernador y su equipo, como por Kamel Nacif en lo personal, quienes manejaron torpemente el discurso de que sus voces fueron manipuladas y que la conversación sí se dio pero en otro contexto, etc., etc., versiones muchas veces contradictorias, ambiguas, auto-incriminatorias, y otros calificativos más precisos que por respeto al trabajo no las mencionaremos.

El Gobernador se presentó en los noticieros de Televisa para una entrevista en persona con Carlos Loret de Mola en su noticiero matutino, ahí el periodista le dijo al funcionario que no le creía su versión (una de muchas) y el Gobernador le contestó “pues yo a ti tampoco”, este comentario refleja la “pericia” con la que fue manejado el asunto y que comentamos anteriormente.

Lydia Cacho presentó denuncia ante la PGR por supuestos abusos por parte de la policía poblana en el traslado de Cancún, Q. Roo, a la Ciudad de Puebla o “el pinche pueblo de los demonios, papá” como diría Kamel Nacif en las conversaciones que le atribuyen, lo cual a nuestro parecer es la vía indicada para hacer valer los abusos a los que dice fue sometida. Sin embargo, el escándalo y el afán de sacar provecho político al tema terminó por involucrar a la SCJN donde creemos que se llevaron a cabo los mayores abusos de los medios de comunicación.

La Corte antes de que decidiera investigar el caso Marín – Cacho, gozaba de la credibilidad y confianza de la mayoría de los mexicanos, al igual que el Instituto Federal Electoral después de las elecciones del año 2000, el Ejército Mexicano después de sus intervenciones por las inundaciones en el sur de México, etc. En fin, eran los héroes del país para muchos. Sin embargo, el costo social de resolver este tema fue elevadísimo, en gran parte por la simpleza con la que los medios de comunicación opusieron sus ideas, como veremos más adelante.

La extraña facultad de la SCJN contemplada en el segundo párrafo del artículo 97 constitucional, la cual le autoriza para investigar violaciones graves a las garantías individuales, fue la llave para que este altísimo tribunal conociera del asunto, a petición de un grupo de diputados federales. Este absurdo acuerdo de conocer el tema, fue aplaudido por todos los medios de comunicación y en consecuencia por toda la sociedad como fiel creyente de ellos, no obstante, desde ese momento el asunto no podía tener el futuro que esperanzadamente la gente confiaba, si es que en verdad se trataba de un asunto jurídico, como los que resuelve o debería resolver la Corte.

En efecto, la investigación partía de unas conversaciones que por haber sido obtenidas ilegalmente y sin atender el noveno párrafo del artículo 16 constitucional, carecían de todo valor probatorio de conformidad con el párrafo décimo del mismo artículo y sus efectos no podían ser utilizadas por ninguna autoridad que conociera de las llamadas, en contra de los sujetos que supuestamente participan en la conversación.

La opinión de muchos es que al no tener reglas procedimentales claras para ejercer la facultad de investigación, la Corte podía hacer básicamente lo que quisiera, inclusive desconocer principios básicos de la obtención y valoración de la prueba de un estado democrático y que recoge la constitución mexicana.

Para nosotros, la Corte debería ser la primera en aplicar estos principios y en ser la garante de los derechos que tutela la constitución para todos, inclusive para el “gober precioso” quien iba a ser el sujeto principal de la investigación al ser la autoridad de mayor jerarquía del escándalo, aún y cuando los ministros se hundían en presión social generada por el grandioso trabajo de los medios de comunicación.

La investigación de la Corte en principio fue llevada a cabo por el Ministro Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, quien después dejó “el torito” al Ministro Juan N. Silva Meza, único ministro penalista y quien se encargaría de proponer un dictamen basado en una investigación exhaustiva del tema.

La idea del Ministro Silva, fue reunir una gran cantidad de indicios que considerados junto con las conversaciones llevara a la única conclusión lógica de que hubo un concierto de autoridades en Puebla, encabezada por el gobernador Marín, con el objeto de dar un trato diferenciado y perjudicial a la periodista Lydia Cacho, por haber descubierto una red de pederastia.

La prueba a la que intenta apegarse el Ministro, se llama prueba indiciaria y ésta tiene varias reglas que hacen imposible su aplicación al caso, la primera y más importante es que los indicios tienen que existir y para existir deben ser obtenidos lícitamente, si no, no son indicios, por lo tanto las supuestas conversaciones telefónicas al haber sido obtenidas ilegalmente, NO CONSTITUYEN INDICIO ALGUNO. Es por esto que los demás indicios deben probar por sí solos, excluyendo las llamadas, la violación grave de garantías en contra de Lydia Cacho por parte del Gobernador de Puebla.

El Ministro, además de las conversaciones telefónicas incluyó en su proyecto de dictamen, estados de cuentas telefónicas que acreditaban que alguien le llamó a alguien desde la casa de gobierno de puebla hacia el tribunal superior de justicia del mismo estado, intervenciones telefónicas solicitadas por el ministro y obtenidas en clara violación al artículo 16 constitucional que por lo antes expuesto deben surtir la misma suerte que las primeras intervenciones y, por último, las declaraciones de muchas jóvenes que han sufrido de la pederastia, que aunque todos coincidamos es repugnante y esperamos se les haga justicia, NO TIENEN NADA QUE VER CON LA IMPUTACIÓN HECHA AL GOBERNADOR.

Respecto a esto último, el Pleno de la Corte votó eliminarlas del dictamen y le propusieron al Ministro Silva que pusiera a disposición de la PGR la información recabada para que se investigue y, en su caso, castigue a los pederastas, ya que aunque es detestable lo sucedido a las pobres niñas, no tiene relación con el objeto de investigación de la Corte, que se debe atener a la investigación de la supuesta violación grave de garantías cometida en contra de la periodista, por el gobernador y otras autoridades.

Esto fue visto en los medios y utilizado de la misma manera por Lydia Cacho, como un acto “sospechoso” de la Corte, aumentando enormemente la presión para los ministros, llevando a la opinión pública a concluir que lo obvio era que dictaminaran en contra de Marín y que cualquier otra resolución sería muy extraña y hasta corrupta.

Lo mismo sucedió cuando decidieron votar las reglas conforme a las cuales valorarían la investigación, aplazando el día de resolver el fondo del asunto por unos cuantos meses. Cabe señalar que nosotros no aprobamos la lentitud con la que se desarrolló el tema en la Corte ni la imposición de reglas retroactivas a lo ya actuado, pero desaprobamos aun más el enfoque dado por los medios de comunicación a la sociedad.

Asimismo, reprochamos el hecho de que Lydia Cacho haya aprovechado su posición de periodista, la bandera de protectora de los niños y el afecto hacia ella de los medios de comunicación en contraposición a los sentimientos de repulsa hacia los “políticos corruptos”, para obtener o tratar de obtener una resolución favorable en su caso, aún yendo en contra del derecho.

El colmo del cinismo periodístico y por lo tanto su abuso, fue lo comentado por Lydia Cacho y respaldado por Carmen Aristegui (esta última por cierto, fue la antifan No. 1 del gobernador a lo largo de todo el caso), en el sentido de que era injusto que se abriera el expediente de la Corte para que la defensa del Gobernador formule alegatos, aunque se haga por respeto a la garantía de defensa adecuada que reconoce la constitución. Cuando, por otro lado, Lydia Cacho se dolía que nunca fue notificada y por lo tanto no se pudo defender de la denuncia de Kamel Nacif El mensaje es: “respeten mis derechos, pero no los de mis enemigos”.

Por fin se llegó a un proyecto de dictamen por parte del Ministro Silva Meza el cual cayó en todos los errores antes mencionados, pero para nosotros además cayo en uno sumamente terrible para un juez penalista. Para probar la responsabilidad del gobernador, el ministro partió de la premisa mayor de que éste era culpable de los hechos que le atribuyen y siguió con la premisa menor de que éste no probó su inocencia concluyendo que era responsable junto con una bola de otros altos funcionarios de Puebla.

¿Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario? ¿Será un silogismo lo dicho por el ministro o será un sofisma? Afortunadamente para todos aquellos que creemos sinceramente en la importancia que los ministerios públicos, jueces, magistrados, árbitros de futbol y ministros resuelvan conforme a derecho, independientemente de la presión irresponsable que sobre ellos ejerzan los medios de comunicación, la mayoría de los ministros consideraron lo dicho por Silva Meza como un sofisma, y aunque no lo hayan dicho de esa manera argumentaron que la premisa mayor de la que partía su proyecto de dictamen era falsa.

El ministro más aguerrido y por lo menos en este caso y para nosotros, el más apegado a derecho, fue el Ministro Sergio Salvador Aguirre Anguiano, quien abogó por la legalidad en el dictamen y quien rebatió con argumentos sólidos a cuanto ministro se le opuso, terminando por desarmarlos con justa razón. Prevaleciendo así la ausencia de responsabilidad por parte del Gobernador de Puebla y demás autoridades, por falta de pruebas.

Lejos de coincidir como nosotros, los medios de comunicación crucificaron al Ministro Aguirre, como si él también fuera protector de la pederastia, además de atacar a todos aquellos que votaron en el mismo sentido que él, desechando el proyecto de dictamen del Ministro Silva.

El Ministro Aguirre, fue el encargado de hacer el engrose del dictamen que concluyó que no existen pruebas suficientes para acreditar la violación grave de garantías en contra de Lydia María Cacho Riveira, quien de haber recibido una opinión favorable de la Corte, la hubiera recibido a consecuencia de la violación de las garantías individuales de otro individuo, Mario Marín, incluyendo las otorgadas por el artículo 16 constitucional.

¿Qué pasó con la confianza en la Corte de la que hablábamos al principio? Nada, no quedó nada, gracias a la irresponsable cobertura de la mayoría de los medios de comunicación, aunque afortunadamente hubo algunos diarios como el Reforma que sin perjuicio de que era claro su desacuerdo, la noticia la cubrieron siempre con honestidad como lo hicieron algunos otros diarios. No obstante, por lo que hace a la radio y la televisión mexicana, solamente podríamos rescatar al noticiero vespertino del Canal Once que transmitió la noticia con la misma honestidad que los diarios mencionados.

Para Carmen Aristegui tenemos una opinión específica, su compromiso con una falsa justicia la convirtió en una periodista peligrosísima para la opinión pública, con una clara postura consecuencialista nos demostró que en algunas ocasiones es mejor cambiar la noticia real por una falaz, si es que el emisor cree en la idea que respalda la mentira. Así nos lo demostró a lo largo de toda la cobertura que hizo del caso, y lo confirmó escribiendo el prólogo del libro más aburrido y ególatra que hemos leído en los últimos tiempos titulado Memorias de una Infamia, escrito por Lydia Cacho, quien relata las angustiosas horas de su aprehensión.

Por último, quisiéramos aclarar que repudiamos a cualquier autoridad que solape o tolere la pederastia, creemos que es una actividad que arruina la vida de cualquier niño que desafortunadamente se vea envuelto en ella, pero creemos que el caso seguido en contra del gobernador está lejos de caer en este supuesto, situación que no podríamos extender al empresario Kamel Nacif, del cual no haremos mención por desconocimiento de su caso.

Esta clase de abusos por parte de los medios de comunicación, creemos que solo pueden corregirse con un público que demande calidad en la información y, más aún, honestidad, siguiendo a los medios que cumplan con eso y sancionando con su abandono a los que no.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Ejercicio intelectual serio? Ora...

"Para Carmen Aristegui tenemos una opinión específica, su compromiso con una falsa justicia la convirtió en una periodista peligrosísima para la opinión pública, con una clara postura consecuencialista nos demostró que en algunas ocasiones es mejor cambiar la noticia real por una falaz, si es que el emisor cree en la idea que respalda la mentira. Así nos lo demostró a lo largo de toda la cobertura que hizo del caso, y lo confirmó escribiendo el prólogo del libro más aburrido y ególatra que hemos leído en los últimos tiempos titulado Memorias de una Infamia, escrito por Lydia Cacho, quien relata las angustiosas horas de su aprehensión"

Miguel Pulido dijo...

Anónimo. Entre las personas a las que le vienen mal muchas de las afirmaciones del artículo estoy yo mismo. Sin embargo, creo que en el fuego cruzado de opiniones que solemos vivir de cuando en cuando hace falta alguna voz crítica que se esfuerce por construir sus argumentos y no sólo repetir afirmaciones. En fin.

Anónimo dijo...

A ver sí entendí bien... Las llamadas comprobaban q el Gober Precioso era culpable, pero como son pruebas ilícitas, no sirven, entonces: ¡inocente! Híloje, mucho derecho y poca justicia.

Anónimo dijo...

Mi total respeto y admiración a estos estudiantes que aun en contra de "todos y todo", encuentran una explicación sustentada jurídicamente a este terrible caso del Gober Precioso.

Nadie, en su sano juicio, puede estar a favor de un pederasta, pero no podemos permitir que las leyes que rigen a este país, sean manipuladas o manoseadas, por intereses obscuros, políticos o económicos. Aunque parezca un sueño guajiro!!
Este país esta habido de justicia, pero en el fondo, no sabemos como es y como hacerla valer.

¡Felicidades!

Anónimo dijo...

Un trabajo Serio y que pega duro a los medios que creen que lo que dicen es y lo que no dicen no existe, valiente trabajo, y que nos da esperanza de que las nuevas generaciones no son ya generaciones de opinion guiada por las televisoras, pensar duele verad Lopez Doriga?

Anónimo dijo...

Por Fin futuros Abogados Pensantes, solo espero que el respetable Publico los entienda y desconecten su poco usado razonamiento de las televisoras, nadie esta a favor de un repugnante Pedereasta, pero los linchamientos televisivos siempre me recuerdan el Facismo del que no quiero acordarme. Felicidades y sigan pensando

Anónimo dijo...

Qué cosa, felicidadades de qué? Si esto es una oda a la injusticia. El juicio que hacen estos mocosos en su "artículo" sobre las pruebas obtenidas ilegalmente jamás se extendería a los videos obtenidos también de manera ilegal en el caso Ponce quien debería quedarse refundido en la carcel y menos a arrestos tan rídiculos e injustos como los de muchos luchadores sociales (los hermanos Cerezo por citar solo uno de miles).
Miguel, no sabía que eras formador de la ultraderecha y mucho menos que te sentías orgulloso de ella.

Anónimo dijo...

El asunto es que de ninguna manera parece un "ejercicio intelectual serio" (ni siquiera bien redactado), tal vez es sólo un "esfuerzo", pero no bien logrado.

Más allá de todo, me gustaría ver que los esfuerzos se dedicaran a combatir la pederastia y las otras miles de violaciones e injusticias que nos rodean (sobran). Mal confirmar que los misnistros de la SCJN ni los medios saben hacer su trabajo (asunto conocido y compartido) no hace la diferencia.

Pero supongo que les resultó divertido a los estudiantes y divertirse con la política siempre es sano. Arriesgado, también, pues me resulta difícil separar esta mini controvesia del abuso sexual a menores.

Y, a pesar de todo, me gustaría saber qué les respondió el profesor.

Atentamente,
Anónima

Anónimo dijo...

Con el riesgo de ser altamente criticado por el ejercicio de mi libertad de expresion. Va lo siguiente:

No estoy de acuerdo con varias cosas del texto que se plantea y que espero en unos dias poder detallar puntualmente ello. Lo que si me queda claro es que me retorcia del coraje cuando escuche el debate de los ministros, no porque estaban resolviendo que no hubo violaciones graves, sino porque en realidad nadie reto a aquellos ministros que afirmaron que no habia violaciones graves (ni los mismos ministros que decian que si habia). Fue desesperante ver como el comentario de Cossio que decia que primero hay que definir que es una violacion grave bajo el art. 93 para entrar al analisis del caso (nadie lo pelo seriamente, ni siquiera los que estaban a favor) y para mi gusto ese analisis hubiera destrabado muchas cosas.

Ver como Gudiño Pelayo dijo en pocas palabras que no estaba de acuerdo con la propuesta de Silva Meza pero que si habia violaciones graves, pero no dijo como llego a esa conclusión... y asi se vieron desfilar argumentos como pasan en varias decisiones, entre un dialogo de sordos.

Y ver como se cuestiona la imparcialidad de Olga Sanchez por el receso que hubo... en estas teorias de la conspiracion que me encantan.

Todo esto lo digo porque los abogados de ultraderecha que forma Miguel (jajaja-yo a veces tambien lo hago)... pueden tener razón, porque los minisitros que votaron en contra... no tuvieron un reto serio intelectual, ni de sus colegas, ni de la sociedad civil, ni de la prensa. Solo tuvieron que sortear una serie de ataques con la intencion de desprestigiarlos, pero que no hacian un analisis profundo de los argumentos planteados por cada uno de los ministros (al menos yo desconozco si existe ya un articulo que analice seria y friamente punto por punto).

Me parece que el no retar a la Corte en casos como éste, antes de que se resuelva el asunto, hace que no exista un rendición de cuentas de su trabajo.

Shakes

Miguel Pulido dijo...

Queride anónime quinte. Yo no formo ni aplaudo a la ultraderecha. Esa se forma y se aplaude solita. En todo caso nomas le dí una moldeadita.

Querida anónima, el profesor les respondió muchas cosas (ninguna mentada de madre, en clase y bajo la investidura me porto muy bien). Entre las respuestas, insisto, que no estoy de acuerdo con muchas de las afirmaciones pero que respetaba el criterios de les alumnes.

Querido anónimo que dices que el país está "habido" de justicia, sólo puedo decirte que yo lo veo "ávido" de justicia. A lo mejor por eso sigue como sigue (lo han de estar gobernando los tuyos).

Anónimo dijo...

Propongamos juicios en los cuales el formato sea tipo “TeleJucio” con El Beto Garcia Aspe, Juan José Origel, el perro Bermúdez y así. Porque la justicia y las leyes no son en base a una opinión o a el conteo de llamadas en una encuesta telefónica o a al que más mensajes tengan a favor o en contra de algúna situación. En verdad este articulo sin las comillas que le ponen algunos anónimos es un trabajo profesional, no es un dime y direte de Raul Orvañanos platicando ebrio en su programa; es un trabajo fundamentado que levanta el polvo en un tema de suma delicadeza, pero bien había que decirlo, mejor dicho había que saber como explicarlo, estos jovenes lo hacen bien.
Esta polémica es justamente a lo que estamos a acostumbrados a ver como juicio “fue falta o no, fue gol o no fue gol”, “Que Hugo se quedé o se largue”, “que si las chichis de la Tetanic son de latex o de plastilina”. Gracias a la historia se ha creado un sistema de leyes, en las cuales están hechas para que no estemos todos expuestos a la opinión publica o a las relaciones públicas que tenga alguna persona, estamos sujetos a las leyes y de ahí podemos contar con una seguridad.

Juan Salgado dijo...

Hola Miguel:

Soy una de las personas que más se entristeció e indignó por lo que hicieron en Televisa con Carmen Aristegui. De hecho, a partir de la salida de Carmen Aristegui, he dejado de escuchar completamente la programación de Televisa en radio, porque la de TV en realidad hacía mucho que no la veía.

Si te late luego hablamos sobre freedom of speech y teaching. La verdad es que también ha sido un tema difícil para mi ... yo tuve una experiencia complicada y desgastante con algunos alumnos en FLACSO, a algunos de ellos tú los conoces. Discutimos mucho sobre distintos temas que no ventilo por respeto. Fue un proceso desgastante para ambas partes.

Esa experiencia me dejó muchas lecciones y una de ellas es definitivamente mantener las discusiones y sus dimensiones ideológicas dentro del margen del proceso de aprendizaje y los objetivos académicos de la clase. Es primero el aprendizaje y después la ideología. Creo que el artículo de tus alumnos tiene varios problemas metodológicos, no tiene sustento sólido y por ahí es por donde nos corresponde como teachers, lo ideológico nunca podemos dejarlo de lado (te lo digo por experiencia propia), pero hay que intentarlo. Es como este rollo de ser imparcial o neutral ... no se puede en todos los casos.

Con respecto al comentario que haces al principio calificando el artículo como un ejercicio intelectual serio, creo que sería mejor que lo quitaras, porque entiendo que es una broma, pero de muy mal gusto. El artículo es puro hígado y cero metodología de investigación. Los argumentos del documento están desarticulados y carecen de análisis. Si a ellos les dijiste eso, les estás haciendo un daño más que un bien.

Lo importante como maestro es que nunca exhibas a tus alumnos. Yo, en tu lugar, hubiera quitado los nombres de los autores del texto y después lo hubiera subido al blog. Porque la intención de subir el texto al blog fue evidentemente denostarlo y que la audiencia de tu blog (mayoritariamente progresista) lo destrozara. Eso no se vale. Y no se trata de que lo que pasa en el salón de clases se quede en el salón (tipo what happens in Vegas, stays in Vegas), pero el respeto es el pilar en la relación alumnos-maestros.

Un abrazo,
Juan

Andrés dijo...

Antes que nada felicitar a los autores de este artículo, el cual me parecio muy interesante y muestra una mejor perspectiva de una situación que muchos creen conocer cuando no la conocen.
Solo comentar que estoy de acuerdo que los medios de comunicación no dan información adecuada, es decir manejan los hechos a su antojo y dan a conocer lo que quieren. Existen dos televisoras con gran fuerza, donde existe un mal manejo de la información, un manejo que se realiza persiguendo sus propios intereses, sin importar la calidad y el contenido de la supuesta información que brindan a la sociedad mexicana.

Un muy buen artículo, felicidades.

Anónimo dijo...

Una disculpa a todos, me equivoque!! quise decir "ávido" pero me confié en la corrección automática de la computadora. Esto mismo pasa al confiar ciegamente en los medios y cerrarnos al análisis profundo.

Felicidades de nueva cuenta y espero ver mas artículos que "levanten ampula" en la opinión publica.

Norma Lorena Loeza dijo...

Querido Miguel: Coincido un poco con el profe Salgado (Hola Juan!!) Es muy complicado entender tu papel formativo sin que involucres criterios propios. Pero también creo que los chavos deben tener el ejercicio de discutir con alguien que defiende en lo que cree con argumentos, aunque no estén de acuerdo con él. Los chavos a veces no tienen con quién hacer este ejercicio y es entonces que el ser maestro se vuelve importante en otros campos además del de transmitir conocimiento. Por otro lado, me parece horrible que alguien crea que por denunciar una vejación en primera persona, eso se vuelva un acto ególatra. Es como decir que a las mujeres no hay que creerles cuando las acosan, porque les encanta andar contando que las manosearon.
Y por último: ojalá los anónimos se animen a revelar su identidad. Total, estamos en confianza. Saludos!!

Anónimo dijo...

Es muy interesante la opinion de tus alumnos.
Personalmente no la aplaudo ni la repudio porque tengo la impresion de que dejaron de lado algunos puntos importantes dentro de la discusion de ese proyecto, p.e. la posibilidad de que en cierto tipo de casos se pueda "violar" principios constitucionales al darle primacia a otros elementos como la libertad de expresion sobre el derecho a la privacidad, justo como lo ha sostenido el tribunal constitucional español sobre casos de difamacion o intervencion telefonica.
Como sea, yo no soy experto en el tema y solo me atreví a publicar mi opinion...
Saludos.