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sábado, 9 de mayo de 2009

Y la Copa cambió de nombre a Santander Discriminadores

Sao Paulo y el Nacional, dos clubes de futbol, con sede en Brasil y Uruguay, respectivamente, han puesto patas arriba el mundo del futbol. Ambos clubes están participando en un certámen continental que lleva por nombre Copa Santander Libertadores y que para mayor referencia, si no es Ud., deportive lectur, amante de las competiciones futbolísticas, es un torneo en el que se trenzan equipos del cono Sur y de México, en calidad de invitado. Si es el caso que es Ud., un futboliste lectur, estará de acuerdo con el Licenciado en que no llega ni a ser la versión región 4 de la Champions League, pero bueno, es lo que hay.

Dicho esto, resulta que les tocaba respectivaente a las Chivas y al San Luis agarrarse contra el Sao Paulo y el Nacional. Ah, pero cómo serán las cosas porque, fíjese, que sácatelas babuchas: se van negando estos clubes a jugar en México el partido de eliminatoria argumentando que no vaya a ser que agarren por acá un catarro. Aunque no muy convenía, se puso la cosa tensa y al final se llegó a un acuerdo, los equipos mexicanos saldrían de la competencia. Pero luego, la Conmebol (que es como la FIFA chiquita para la región más "surosa" de nuestra América Latina) pus se sacó la puntada de que estaría bueno que se jugara un solo partido. La decisión no sólo evidencia que la ignorancia como consejera causa estragos y mete a la gente en apuros, también nos muestra que esto de la anomia, la confrontación abierta al respeto a la ley y la insuficiencia para la lectura de las normas formalmente sancionadas es un asunto de la región. En corto, que el derecho está pa' violarse, también en el futbol.

La cosa está así. Resulta que el Reglamento para la Copa Santander Libertadores establece que las eliminatorias se jugarán a partidos de ida y de vuelta (art. 3.1). Luego fija que en el caso de los octavos de final (la etapa en la que la competición se encuentra), esos partidos (y vuelve a decir) de ida y vuelta, se programarán de determinada forma (art. 3.4). "Despuesmente" se menciona que cuando la cosa se ponga gacha pa' jugar un partido como se tenía previsto, pus que quedará "a sólo criterio" de un Comité Ejecutivo (cuya legitimidad de origen seguro no soporta ni el más mínimos test de representatividad democrática) introducir modificaciones y que puede modificar fechas y horarios, cuando lo juzgue prudente. Y que hasta podría cambiar la sede del encuentro (8.3). En suma, tres retemugrosos artículos de la fuente de regulación de la conducta hacen expresa referencia a partidos ida y vuelta. Pa' pior, el único que prevé que los planes originales pueden ser modificados, no habla jamás de cancelaciones, sino de cambios.

Pero en la Conmebol se sacaron del calzón la solución de jugar un sólo partido y en campo de los sureños. Y aquí fue cuando la puerca torció el rabo, porque el Justino Compeán hizo honrar su nombre y se nos puso justiciero. Tons, alegando una muy evidente y descarada discriminación, que rompe relaciones entre la institución que él preside (la poderosísima y corruptísima Federación Mexicana de Futbol) y la Conmebol. La cosa está de tal tamaño que el Licenciado dice que Justino para Canciller, y la Licenciada, por su parte, que eso sí es fijar la posición patriotera con determinación. Es que el gesto está retesabroso, Justino agarró sus cánicas y se peló. No tendremos representación tampoco en la Copa Nissan Sudamericana (otro torneo a nivel de clubes) ni en la Copa América (que es el agarrón regional entre selecciones nacionales, ya entrades une piensa y Aguirre qué culpa, si ahí mero teníamos la ilusión de recuperar el nivel).

¿Cuál es la relevancia de todo esto? Pus probablemente estando las cosas como están, une pensaría que ninguna, mi futbolistísime lectur. Pero nel. No es cierto. Esto que está pasando tiene su trascendencia. Mire, por principio de cuentas, con su actitud, los clubes y la Conmebol aumentan la estigmatización que sufren ya nuestro país y nuestres connacionales. Con ello mandan un mensaje de que no se puede ni debe venir a México porque uno se muere. Es, cómo lo diría mi compa Mariana P., la fuga de toda solidaridad y la peor expresión del miedo al otro.

Con todo y lo díficil, las partes habían identificado un punto de acuerdo. Se perdía dinero, pero no se ponía la meneada choncha. En estos momentos lo que menos se necesita es que personas pierdan ingresos. Aunque ahí la cosa se va a poner chunda, porque el caso este alcanza para un tratado sobre reparación del daño. De postre, se pone en evidencia que el discurso del Fair Play, del futbol como lazo para hermanar las culturas y otras sandeces que se dicen, de plano no tienen el menor fundamento... ahí ta, ahí ta. Ni hablar, no habrá mexicanos en la Santander Discriminadores. Y a poco no, el Comité Ejecutivo ese está pa' integrar la SCJN -dice el Licenciado- nomás de lo mal que leen las normas.

  • Así se anda leyendo en la prensa deportiva española
  • En este tono en El Universal
  • Si anda con tiempo extra, aquí el reglamento comentado

martes, 5 de mayo de 2009

Aviones y puercos. Discriminación y relaciones bilaterales.

El Licenciado... y la Licenciada también, quieren dejar testimonio de que no sólo en México se realizan aportes para mantener vigente el surrealismo como doctrina de conducción de los asuntos políticos. Si nuestro aporte para combatir el aburrimiento internacional fue todo un éxito (me refiero a la ahora llamada Influenza A1 H1, antes el porci-catarro) ahora las notas se dan en otros países. Y es que a propósito de la embestida internacional por compartir la estupidez como método de comportamiento de las autoridades, aplica como nunca aquel hermoso refrán que versa: hay que ser puercos pero no trompudos.

Mire, queride e internacionalizade lectur, la dimensión de la "barbaridá". Resulta que en China, a los meshiques se les aisla, se les pone en cuarentena, sin tener indicios ni síntomas del padecimiento y el gobierno mexicano tiene que andar mandando aviones pa' traer a la raza de retache (mire aquí y aquí). En Corea me les persiguen. Les argentines, peruanes, colombianes y cubanes nos cancelan los vuelos, con todas las implicaciones económicas, comerciales, culturales, políticas y sociales que tiene. Échale más fruta a la piñata, todo ello a pesar de que la OMS ha dicho que no se justifican las cancelaciones de los flujos y tránsitos migratorios. Luego en Francia los medios llaman a esto gripa mexicana. Vamos, estamos de cara a la feria de la estigmatización lo que siempre es caldo de cultivo para incrementar la situación de vulnerabilidad de migrantes irregulares, por ejemplo. A ello súmele que un país con una epidemia seguramente lo que necesita son medidas colaterales que lastimen la vida normal de su sociedad (¿y qué diablos es la normalidad?).

A la luz de estos disparates no cabe sino perguntarse ¿Xenofobia? ¿Discriminación? ¿Trato inhumano? ¿Violación del Derecho Internacional? ¿Afectación de las relaciones diplomáticas? ¿Traición a los principios de la Cooperación Internacional? Naaaaa, sólo una breve muestra de que en México no tenemos el copyright de la embriaguez de disparates.

De colofón dos torpedos. Primero, el Licenciado me ha instruido para que se avise que en este órgano de divulgación se prepara un post que da cuenta de cómo esta crisis reveló otra discriminación, la que sufrieron las personas que murieron. Como lo dijo Pablo Ordaz en el País, tenemos un sistema de salud complice del virus. O como manda decir la Licenciada, el virus mata, nuestro sistema de salud también. Segundo, ayer en la oficina, con la colega Mariana M., salió al paso en nuestra conversación el tema de los tapabocas. Ella lo dijo con toda contundencia, a propósito de todas las noticias que no se comentaron por la desviación de atención que logró la "infuencia", el tapabocas es la mejor metáfora del estado de la discusión pública. Hablamos de nada.

sábado, 2 de mayo de 2009

Entre el pánico y la risa. Una de los medios por los que se contagia la influenza y otra de los miedos que se contagian por malas influencias

De preámbulo, un elemento testimonial: estamos atrapados en un aeropuerto rindiendo honores a la paciencia. Me había tocado de todo, pero nunca una dilación de 38 horas para salir. A ello hay que sumarle que perdí ya todas mis conexiones, que la burocracia aeronáutica sólo tiene parangón con la ranfla de incompetentus que trabajan en la industria bancaria y que tengo el lomo molido.

Como en la calamidad no hay límites, resulta que mi tarjeta de crédito ya no tiene saldo disponible. Uno piensa, ¿qué más puede pasar? Sácatelas, que el cajero de HSBC se va tragando la tarjeta en la que me depositan la nómina. Con la mirada al piso y tirando de la paciencia de reserva que el Licenciado... y la Licenciada también me enseñaron a construir, que llamo a HSBC por teléfono, sólo para enterarme que el atentado -eso sí con éxito total- a mi fragilidad financiera fue una medida paternalista tomada en mi beneficio por el sistema del banco. ¿La razón? Que dado mi historial de moreno semiurbano con antecedentes rurales y "poco pasiado" les resultó raro que días antes dispusiera dinero en Washington DC. Pus si ahí estaba, pensé. En fin, le contaré si pude o no regresar a mi país. Por lo pronto, a lo nuestro.

Como primer punto en atención al tema de este post, lo serio. Mire cómo se vive la "influenza" en algunos ambientes altamente reverenciales, serios y sacros:

¡Que el tapabocas!



¡Que la nueva moneda!


Luego, pasemos a las bromas. Y es que ahora resulta que frente a lo que vivimos, la regla es el desorden informativo y una suerte de exquisita desinformación (que conste que el Licenciado... y la Licenciada también, lo dijeron primero). Si no nos cree, "íre" estas dos probaditas:

Aquí una de Pepe Cárdenas

Aquí una de Pepe Sarukhan





domingo, 26 de abril de 2009

Reportando la emergencia sanitaria. El catarro de los puercos, la salud de las masas

Pandemia, epidemia, crisis de salud pública, apuro de la salubridad, la cosa está de la chingada, son sólo algunas de las expresiones que podrá Ud. queride lectur, escuchar o leer respecto al garete en el que está metida la Ciudad de México, o propiamente su población, a causa de la gripe porcina (influenza porcina). Claro está, que depende de la fuente de información (o en estos días de desinformación) a la que Ud. acuda.

Sin actividades públicas (una suerte de vacaciones forzadas) la comunidad política, reunida entorno a la polis, debe estar imaginando que éste es el final, cosa que no es gratuita, pues para algunos ya lo fue. En el ánimo de ponernos serios, va aquí alguna información que, según se me dice, ha llegado a las manos del Licenciado... y de la Licenciada también:

  • Aquí una secuencia de preguntas y respuestas muy didácticas del CDC (el Centro para las Emfermedades, Control y Prevención -por sus siglas en Inglés pus está en EEUU).
  • Acá lo que dice la Organización Mundial de la Salud (que no es mucho, va a Ud. a dispensar)
  • En este, lo que dice oficialmente la Secretaría de Salud de México (que siendo la autoridá involucrada, casi que hizo mutis)
  • El Universal (con amarillismo moderado) lo informa así
  • La Jornada (con su rajada política, pero haciendo gala de cierta prudencia) asá
  • El País (desde la distancia) de esta forma
  • The New York Times (con el reojo histórico de los gringos) de ésta otra
  • The Guardian (con algo de contundencia fatídica) a este tenor

sábado, 25 de abril de 2009

Dripe a lo chancho o "influencia" cochina, una sobre el deber de prevenir y el derecho a ser informado

Pa' no aburrir a la gente, en México por estos días nos dió por vestirnos de apocalípsis (vea si no). Tremendo trabuco el que se está dando en la capital con aquello del catarro loco (quiere bailar). El Licenciado, que siempre anda viendo a quién culpa de lo que hace o deja de hacer (la evasión total de la responsabilidad es su regla), encuentra en estos casos (en los que él es prima facie inocentazo) una gran oportunidad para pensar en términos de las obligaciones del Estado y el paradigma de los derechos humanos.

Ya Ud., queridísime y, esperemos, sane lectur, dirá ¿a qué viene toda esta jalada? Pus que onde estuvo la cosa esa del deber de prevenir, y el derecho al disfrute de los máximos avances de la ciencia, y el derecho al nivel más alto de los servicios de salud, y el derecho a recibir información pública de relevancia. Porque ahora si que andan bravos y en chinga tomando medidas, pero si le escarvamos un poquito, saldrá que ni nos dijeron lo que nos tenían que decir, ni hicieron con la información lo que tenían que hacer, ni gastaron en lo que tenían que gastar. Juicio con base en la historia. La fragilidad del criterio de quienes despachan en el equipo de comunicación social de la Secretaría de Salud, además, hace agua, pues en plena tragedia, no pueden dejar la forma en que tradicionalmente comunican lo que sea.

Y bueno, hablando de marranos y cosas de ese calíbre, sépase estimade lectur, que el Licenciado... y la Licenciada también, andan en visita al Banco Mundial. ¿Amarremos al puerco?