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sábado, 31 de enero de 2009

Los banqueros, la seguridad jurídica y la noción de legalidad. Parte 1 de las que salgan

Se le atribuye a Berthol Brecht (ya en forma de pregunta, ya de afirmación, ya en un sentido, ya en otro) la siguiente idea: es más delito fundar un banco que robar uno.

En días aciagos y de crisis, no nos queda más que confirmar tal idea. Y mire Ud., atinade y profunde lectur, que bien lo dice la sabiduría popular: cada quién habla como le fue en la feria. Y sí, la semana pasada tuve un quiénvive con un banco -que ya contaré en entregas más futuras que pasadas. Ahora, que no hay manera de que a uno le vaya bien con ellos, de plano no la hay.

Va aquí un breve relato, del que cabe aclarar, que cualquier parecido con la vida real... es que no estamos tan brutes pa retratarla, pues esa es la intención.

Camina Ud. tranquilamente un día cualquiera, estrenando sus zapatos de charol, por las sinuosas banquetas de Insurgentes, esquivando vendedores de atole y tortas de tamal, jugueros, demás obstáculos y transeúntus. Mira el reloco y va en tiempo, no hay angustia matutina. De pronto, así de la nada, se le aparece una persona que con lujo de imprudencia le agarra la mano (en gesto de saludo), le estorba el paso y le dice: ¡Buenos días! ¿Cómo está? Mi nombre es Perico de los Palotes...
y lo primero que uno piensa es: ¿Onde lo conocí? Pus no lo recuerdo. Le sujete en cuestión luego le retaca un: ¿Ya conoce Ud. la tarjeta blindada de pagos automáticos, 4 velocidades, con aromatizante a guaraní, rascahuele y propiedades afrodisíacas? ¿No le interesaría tener una? Uno que es educado le dice: !Por supuesto que no! ¿Sabes lo que le hicieron los bancos a la economía de mi familia en el 95-97? ¿Quieres que hablemos de eso? ¿Tienes tiempo para escuchar lo miserables que fueron los banqueros con el Fobaproa? Y Perico de los Palotes, que no sabe qué es el Fobaproa, nos devuelve el paso.

O, esta otra imagen. Está Ud. en su casa un domingo. Pero no uno cualquiera, es precisamente ese domingo después de que se le ocurrió mezclar vodka con destilado de pitaya, aguardiente, no fuma y fumó puros la concordia (y en cantidades maniáticas) y, pa' bajarse los efectos, fue a comerse unos tacos al Borrego Viudo a las 6 de la mañana. Cualquier ruido es un escándalo y su cabeza es un globo al que le falta el último soplido para que reviente. De pronto suena el teléfono y se da el siguiente diálogo:

-Buenos días, el Sr. Licenciado...
-A sus órdenes, y la Licenciada también... contesta une con lo que le queda de cerebro.
-Buenos días, mi nombre es Perico de los Palotes y le estoy hablando del Banco Atormentil del Bajón para ofrecerle la tarjeta de crédito Xpuria, sin límite de gastos y con sólo una comisión prorrateada entre la vida suya y la de sus hijos. Además, esta tarjeta tiene una tasa preferencial de dos veces la del banco más inépto de la competencia, multiplacada por tres y quitándole el número que pensó. Esta tarjeta le ha sido preautorizada, debido a su excelente historial de crédito.

Y aquí une con lo que puede de fuerzas le ataja.

-Mire joven, yo jamás le dí a Ud. mi teléfono. Por qué no me da su número y yo le marco un día, en el peor momento posible, sólo para saber si Ud. también es capaz de experimentar el mismo odio por mí que en este momento yo siento por Ud. ¿Qué opina?

Qué tienen los bancos que los hacen tan, tan... tan ellos. Primero, son unas bestias mercantiles que juegan con la asimetría de información (por una parte) y con la asimetría de poder (por otra). Una vez se me ocurrió ponerme a leer todo el contrato de apertura de una chequera. Debo confesarle que el móvil de esa acción no era tener los elementos de juicio para expresar mi voluntad sin vicios del consentimiento, sino propiamente, ponerle de punta los pelos a la señorita que me atendía.

Pero, vamos, firmar cualquier cosa con un banco no es un acto jurídico que confirme la voluntad libre de las partes que lo suscriben. Es un pinche acto de fe o, más propiamente dicho, un trato cruel, inhumano y degradante. Para empezar, la letra es un despropósito, chiquita, chiquita, chiquita. Después, la extensión, largo, largo, largo. Luego los terminajos, raros, raros, raros. Luego la señorita o el fulanazo que le ponen a uno enfrente, amargade, amargade, amargade. Digo, pus así cómo.

Pero lo grave es que en este país tenemos una banca profesionalmente ineficiente, abusiva y, para colmo, mantenida. Los bancos nos cuestan millones a les contribuyentus. Se nos dijo que la competencia era buena para la vida financiera del país, resultado: ¡naranjas! Los bancos son un vivo ejemplo de las insuficiencias (o peor, de la perversidad y de las desgracias) de dejarle cosas importantes al mercado (y el tarado de Greenspan con su idea de la autorregulación y nosotres de menses imitándole). Yo no sé si los necesitamos realmente, pero el Estado es complice de esta construcción de condiciones estructurales que los hacen cada vez más indispensables hasta en los actos más sencillos de nuestras vidas. ¿Cuál es tu banco? No pus no tengo, yo le vengo manejando lo que viene siendo puro efectivo. ¿Tú cuál usas?... ¿Tú cuál usas?... ¿Tú-cú-al-u-sas?... ven, ya ni nos contestan, no existimos.

Los bancos también son un punto de quiebre de la noción simple de legalidad. Hacen lo que quieren amparados en la Ley y cuando la violan, su poder es tal, que no hay manera de enfrentarlos en condiciones razonables. El Estado les tiene miedo, y los mira de reojo. Los deja operar en una suerte de paralegalidad, en la que sus usos y costumbres son más poderosos que lo que diga la Ley. Une puede llegar con el Código Mercantil, la Ley de Instituciones de Crédito o la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito en la mano y decirles: mire aquí dice que mi cheque será siempre padadero a la vista, bla, bla, bla... y nos van a decir: nel, no se puede. ¿Por qué? Pues por una circular que firmó un burocráta en donde dice lo contrario. Así las cosas... circular mata ley. Al contentillo de las decisiones de sus altos mandos nos tienen. A la Asociación de Banqueros de México le fascina el discurso de la seguridad jurídica... pero de este otro lado de la ventanilla vemos cómo la pisotean.

En próximas entregas, el Licenciado y... la Licenciada también, abordaremos los siguientes tópicos: ¿tienen alguna responsabilidad social los bancos que andan dando tarjetas al por mayor y a quién se les atraviese? ¿cómo pasamos de aquellos años en los que había que llevar la fe de bautismo y la prueba de que teníamos un tío con 500 lingotes de oro que nos respaldaba, a estos en los que si une es desmpleade es mejor candidate a tener una tarjeta de crédito? ¿violan la ley los bancos cuándo compran bases de datos para fastidiarnos los domingos? ¿la violan al hablarnos? ¿la regulación legal de las comisiones y las tasas de intereses es perversa para el mercado? ¿algún día los bancos dejarán de prestar para el consumo y prestarán para la inversión productiva?

Y estas otras ¿por qué los errores que cometen los bancos se ejecutan en 15 minutos pero resolverlos les cuesta 45 días hábiles? ¿por qué los trámites que uno quiere hacer en sucursal son por teléfono y para los que une necesita hacerlos por teléfono hay que ir a una sucursal? ¿por qué para ofrecer servicios todes dicen -soy fulane de tal, del banco tal -casi como si fueran representantus legales con poderes amplísimos- y cuando uno requiere que le resuelvan algo nadie tiene esa función? ¿por qué las y los cajeros se ponen a hablar entre sí sentados con el letrero de ventanilla cerrada? ¿no se dan cuenta que son candidates a linchamiento? ¿por qué siempre hay menos ventanillas abiertas de las que se necesitan? ¿por qué los cajeros automáticos siempre andan tratando de meternos un gol con algo? ¿Poooooooooor qué?

Pero si Ud. queride lectur, tiene algo más que contarnos adelante, por favor...

domingo, 19 de octubre de 2008

Las 3 tres

Presentamos esta nueva sección en la que se comentarán de forma totalmente caprichosa y arbitraria: libros; revistas especializadas; casos; sentencias; discos; películas y de paso un montón de aspectos profundamente irrelevantes para el mundo jurídico (me dijo el Licenciado que es su blog y que hace con él lo que mejor le plazca, la licenciada opina lo mismo).

El nombre de la sección obedece a la sincera intención de presentar 3 reseñas distintas de tres categorías (que la sentencia, que el caso, que el disco y así). Pero no se confunda, estimade lecter, el resultado de este ejercicio puede ser cualquiera. Aquí van las reseñas que corresponden a esta entrega.

Pa' los ojos y las orejas; van 4 (tres películas y un documental)

1.- NOCHES PURPURAS (My blueberry nights)

Norah Jones canta. Pero el Guoncarguai la puso a actuar. El Direc aderezó la película con la belleza de Natalie Portman y Rachel Weisz. De paso se trajo a Jude Law para que hiciera el papel que siempre hace (el de galán clase mediero promedio, con algo de sensible pero sobre todo una dosis de mística existencial que lo hace especial). La historia corre (¿las historias corren?) de punta a rabo por culpa de una muchachita que descubre que su galán le pone el cuerno (¡uy, qué novedad!) y se va como Jonás el desterrado a vagar por la Unión Americana.

En el andar descubre variopinto personaje bajo el manto de una compleja red social que incluye caídas y ascensos en la piramide económica. Tras la dialógica de aparentes inocentes relaciones mercantiles mediadas por servicios de esparcimiento y alimentación se muestra la violencia del sistema capitalista norteamericano, las fallas en la medición de los niveles de intoxicación en los cuerpos policiales de Estados Unidos, la criminalización del sexo servicio, la aplicación discrecional del castigo estatal, el alto grado de contaminación auditiva causada por el metro de Nueva York, los despropósitos de la legalización del juego en sociedades tarde capitalistas y hasta lo lento del sistema postal universal y la frágilidad de la comunicación privada.

Puede ser que Ud. estimade lecter no encuentre estos elementos en el guión. Lo que sí, verá a un tremendo David Strahairn haciendo un papel bárbaro vaso en mano y ojo virolo de los cuetes que se acomoda. Se recomienda para domingos post etílicos.

2.- CONTROL (Control)

Cuando yo tenía 14 años, parecía que tenía 10. Los calendarios de la mayoría de las personas del mundo estaban en 1991 y una tarde de ese mismo año fui al cine a ver The Doors. Recuerdo que después del éxito del fimón de Oliver Stone (verso sin esfuerzo), un montón (ya basta) de raza de mi generación de súbito se convirtió en "fans" de los Doors. Los más serios escuchas de la banda californiana comenzaron a reclamar el pedigree de su afición por el rock deschavetado de Jim Morrison y sus secuaces. Yo no sentí ni culpa ni urgencia de reclamo, siempre he sido un advenedizo y un pasguato.

La historia tiene algo de pertinencia, pues l'otro día viajando en el metrobus escuché a unes jovenus hablar de los éxitos de Joy Division. Les chamaques rondaban los 16 años de edad y debe decirse que en esos días anduvo en el cine el pedazo de gloria fílmica de Anton Corbijn: Control. La hipotesis más seria apunta a una influencia musical resultado de la puesta en pantalla en la que Sam Riley interpreta a Ian Curtis en la multipremiada cinta que obviamente estoy tratando de reseñar.

Situada, como no podría ser de otra forma dado el tema, en la Inglaterra de los 70's, la estructura de la película no esconde los beneficios de los sistemas estatales de protección frente al desempleo. Aunque los deja ver como un modelo de alivio y paliativo que supura la rabia de los desocupados evitando una infección de esas revolucionarias. En ese sentido es complaciente con los cambios que con fines estáticos implementan las burguesías. En otros ámbitos de la composición de la comunidad política, el filme refleja la importancia de impulsar una industria discográfica y artística alternativa e independiente en sociedades gerontocráticas como mecanismo para la popularización del poder. De hecho, también grita que la depredación cultural de occidente no data de Bush para acá.

Se recomienda para días de guardar y con afanes rockeros. El licenciado no tiene ningún reclamo a la chaviza que escucha Joy Division después de haber visto la película.

3.- LOS EDUCADORES (Die fetten Jahre sind vorbei; The Edukators)

Occidente inventó la guasa de que no se vale justicia por propia mano. Eso sí, excluyen a pila de gente de la posibilidad de siquiera participar de los folclóricos rituales judiciales a no ser que sea para recibir sentencia condenatoria. El mundo es desigual, lo sabemos... a comer pinole que no queda de otra. Pues no, o al menos es lo que "segunmente" los personajes de la película dirigida por el austriaco Hans Weingartner tratan de comunicar en Die fetten Jahre sind vorbei cinta alemana que en español viene siendo algo como los días gordos se acabaron. Que por qué se llama Los educadores, cosas de las distribuidoras.

La historia, contada en poco más de dos horas, es la de una triada de hormonales jóvenes que se da a la loca tarea de ponerle los pelos de punta a la oligarquía con bromitas menores como entrar a su casa, desacomodar las cosas y dejar notitas. Bueno, la tocada era así hasta que se meten en menudo problema. La gracia es originalmete ejecutada por Jan (Daniel Brühl, a quien seguro recuerdan por Good Bye Lenin) y su carnal Peter (a ese no lo había mirado actuar antes) y después es aderezada -de manera harto accidental- por Jule, novia de Peter.

Al mero medio de la película (y casi que la parte más sustantiva) se viven unos diálogos forzadones con su dosis ideológico reivindicativa de las posiciones revolucionarias y el cuestionamiento al modelo mundial. El papel del ex-militante, onda hippie, comuna y revolución de conciencia en los 60's que chico rato con el paso del tiempo se hace millonetas, se antoja para guisarse unos buenos dimes y diretes con les chavales. Sin embargo, ni se logran bien los argumentos pro revolucionarios ni se desenmascara la bestialidad del capitalismo y del sistema financiero (ay ay ay, wall street). Pa' colmo, se tira el agua con todo y niño cuando se cuestiona na'mas de cuentas aquello de la monogamia androcéntrica y se pretende ser ácido con la estructura convencional de la pareja, dando un incipiente impulso al tríson.

Con todo, la película guarda profundas relaciones con los debates sobre la teoría de la justicia, se ve por todas partes la confrontación rawlsoniana vs. walzerianos (muy justicieros, pero bien liberalotes). De malas también por que el prisma marxista es de intelectual de starbucks, de buenas porque el encuadre habermassiano sobre el discurso como elemento para la construcción de consenso se pone en vilo cuando se muestra la violación a la regla del acuerdo colectivo mientras existan incentivos como la propiedad privada. Con todo, el hambre depredadora del imperialismo del mercado sale bien librado, aunque la loable intención del director parece ser otra. Eso pasa cuando uno deja que opinen pequeños burgueses de las cosas que les "preocupan".

El machacón viene con el final, en el que resulta que todo es algo orquestado por Warren Buffet para hacer subir el precio de una compañía de seguros que acaba de comprar en Alemania. Naaaa, cómo creen que contaría el final. Pa verla destape una cerveza. Es de ese tipo.

5.- FABRICANDO CONSENSO (Manufacturing consent)

Como eran 3 audiovisuales los que tenía que comentar, pero quería platicarles 4, pus a este le puse el número 5 (¿?). Tremendo documental de Mark Achbar y Peter Wintonick en el que se recopilan montones de declaraciones y entrevistas sobre Noam Chomsky. El lingüista ya andaba de opinólogo desde hace mucho, por lo que la recuperación de esos testimonios en video es una verdadera joya. La pieza está moderadamente bien administrada, en secciones, aunque también se le puede aplicar el método duvalin y verse revueltita.

El licenciado desconoce si existe la versión con subtitulos en español, pero la que él tiene carece de ellos. Así que sería mentira decir que no se nos escapo ningún axioma revelador infiltrado en algún diálogo denso. Con todo, y aprovechando que la licenciada sí es bilingüe, pudimos entenderle y comprobar que está al alcance de inteligencias dudosas disfrutar de Manufacturing consent. También debe decirse que la lúcidez analítica de Chomsky queda a salvo de las bestialidades, las cursilerías o las descontextualizaciones que suelen tener los documentales.

De postre y sólo para que la neurona siga a tambor batiente con la cosa pesada, la versión de la productora canadiénse Necessary Illusions trae un fragmento del histórico debate con Michel Foucault. En suma, ver este documental sirve de excelente pretexto para volver a pensar. Véase, pero sobre todo, escuchese.

*Para críticas profesionales de bloggers cinéfilos profesionales, ver el blog de Norma

Pa' las puras orejas; 3 discos

1.- One day as a Lion (One day as a Lion)

Juan Teodoro y Zacarías de la Rocha (John Theodore y Zach de la Rocha) fueron juntos de pesca y se sacaron tremendo discazo. Si los conoce, pues no imagine que se reiventaron, los tipos hicieron lo que sabían hacer (rock progresivo el uno; hard core, rap y hip hop el otro). Es como si le pusiera uno play al mismo tiempo a un disco de Mars Volta y a otro de Rage Against the Machine, pero dándose tiempo para escuchar a momentos la letra de uno y la música de otro y luego a la viceversa.

Está bueno como para leer tesis jurisprudenciales sobre la equidad tributaria o para algún artículo de Duncan Kennedy. Ta' lindo.

2.- I'm not there (varios)

Ya la peli era un trabuco. Pero el sontraq les quedó picudo, picudo. Cantan y tocan desde Eddie Veder hasta Los Lobos, pasando por Calexico (con Jim James o con Robert Mc Guinn o con Willie Nelson), Mason Jennings y más banda interpretando las rolas del maestro del folk. Por su contenido es imposible ponerlo y no pensar en la bola de problemas legales que vivió Dylan.

Al escucharlo de golpe vienen a la cabeza estrategias para la desobediencia civil, la objeción de conciencia y la libertad religiosa. También se pueden preparar alegatos para demandas civiles litigadas en juzgados de menor cuantía o trámites aduanales millonarios.

3.- Movement (Rootz Underground)

De dónde más. Pues claro, de Kingston. Una selección instrumental que ubica cada cosa en su lugar, con una secuencia candenciosa, guitarras sincopadas (y el wah a todo lo que da) haciendo su trabajo, y, ya en la necia, pues le acomodaron una afinada y poderosa voz. Letras divis divis, descaradamente protestosas y reivindicativas sin demasiada calidad literaria (sino no sería reggae).

El disco está bueno para leer unas notas periódisticas mal redactadas sobre los injustos procesos judiciales contra los atenquenses o deglutirse algo de Gargarella.

Pa' los ojos; 2 recomendaciones (1 libro y 1 página de Internet)

1.- La lucha por el derecho, CELS, Siglo XXI, Argentina

No es que uno sea reaccionario, pero cierto respeto por las tradiciones debe reconocerse como bueno, en especial algo de respeto por los clásicos. Tampoco es que uno sea incapaz de entender que puede haber ciertas excepciones. Lo que pasa es que es díficil encontrar las razones que objetivamente las justifiquen. Es el caso del título que en el CELS escogieron para la publicación que recupera la trayectoría de su equipo legal y algunos de los casos que han llevado y que han resultado de alta trascendencia en la vida pública argentina. El libro es homónimo del clásico de Rudolph von Ihering y, aunque guardadas las distancias, es un placer leerlo (se necesita algo de conocimeinto del contexto argentino pa' sacarle más provecho)

Para quienes trabajamos en organizaciones de la sociedad civil es un referente sin parangón sobre cómo documentar el trabajo, la importancia de la memoria institucional, el análisis de la práctica y la claridad estratégica en la transformación de políticas públicas. O al menos es lo que uno siente que pasa en el CELS después de la lectura. En lo que hace al aporte jurídico, la publicación no tiene desperdicio, los casos son contados de forma didáctica y con el nivel de detalle requerido para desentrañar el enredo jurídico que implica cada caso-causa.

De hecho, los propios autores dicen de su libro lo siguiente:

"Tal como muestran las experiencias compiladas en esta publicación, el CELS ha explorado a lo largo de más de una década, distintas alternativas de reclamo y protección legal, tanto en el plano nacional como en el internacional, con mayor y menor éxito. Este libro se propone evaluar la potencialidad de tales alternativas, así como también los obstáculos que suelen presentarse en este tipo de procesos. Al relato de casos judiciales se suma un análisis de las diferentes estrategias de promoción y protección de derechos humanos y una evaluación de los aprendizajes y las dificultades resultantes de cada experiencia. "

Ya que andamos en estas... el libro se presentará en la Universidad Iberoamericana Campus Santa Fe, en la Cd. de México el jueves 23 de octubre a las 4 pm. Qué cosas, nos dieron el inmerecido privilegio de comentarlo. Más información de la presentación aquí. El libro se puede descargar pinchándole acá

2.- Subsidios al campo en México, Fundar, Centro de Análisis e Investigación

Si hablamos de recursos públicos, quién recibe cuánto, por qué y en dónde es una tira de preguntas que se antoja siempre útil responder. En el caso de los subsidios que reciben agricultores es todavía más importante dadas las condiciones de extrema pobreza en el campo. Fundar, Centro de Análisis e Investigación, recinto laboral del que teclea, presentó el lunes pasado un sitio de Internet en el que se puede encontrar importante información respecto a la concentración y real distribución de los recursos públicos.

Se trata de un esfuerzo de divulgación de información pública gubernamental mediado por la sociedad civil. Conste que no un acuerdo ni un convenio, ni colaboración alguna (esperemos tampoco obstrucción alguna). Simplemente, se trata de un esfuerzo por habilitar la discusión sobre lo público convirtiendo la información en conocimiento.

lunes, 9 de junio de 2008

Denme un portero y conquistaré el mundo


No sabía cómo titular este post. Pensé en el lugar común de: jugamos como nunca pero perdimos como siempre. O la misma idea pero con un toque personal, algo así como: la constancia nos define; perdimos otra vez. Pero al final me decidí por el que considero recupera nuestro ánimo: denme un portero y conquistaré el mundo. Ah, claro, hubo futbol. Aquí la crónica.

9:30 pm. Por estas fechas las noches se ponen el traje de lluvias. Sin duda eso le da un toque londinense al escenario, pero espanta a los jugadores. Nos contamos, somos... 4 (el equipo es de 6). Una voz lo dice todo, nos va a ir como a los espartanos. Ni hablar, entramos a la cancha de buena gana y mentalizados a recibir goles por racimo. Es lo que hay. Carlos, con eso de que trabaja en la oficina de la Alta Comisionada, tiene el encargo diplomático de convencer a un individuo para que se sume a la masacre. El tipo acepta. Sabemos que Diego viene en camino y que no debe tardar. Tomamos posiciones y se escuchan los primeros gritos de: venga República (a fuerza de repeticiones ya hasta me empieza a sonar normal el nombre, al rato hasta me va a gustar).

9:35 pm. El partido empieza, para no variar, el equipo contrario está uniformadito. Carajo, eso siempre impone. Además, traen 4 cambios. Nosotros ni completos estamos. Primeros chuts. La mueven para aquí, luego para allá. La cancha es un auténtico potrero. Charcos por doquier. Alex improvisa esta noche como portero y desde ahí nos ordena. Nos da instrucciones. Pero algo anda mal, han pasado casi tres minutos y la cosa está pareja. Se aparece Diego y entra a la cancha. Estamos completos. Insisto, esto tiene un tufo raro. El equipo contrario pierde el balón en media cancha y la irregularidad se rubrica porque conectamos dos pases entre nosotros. Jugada al frente y un tiro nuestro al arco contrario. ¿Qué está pasando? De pronto me doy cuenta y no puedo negar la emoción: el equipo de enfrente -con todo y su uniforme- es igual de malo que nosotros.

Y ahí ando corriendo con cara de idiota de la alegría (cómo negar que el detalle del equipo maleta me cayó de variedad) cuando de pronto Juan Carlos, crecido ante las insuficiencias de nuestros rivales -sólo comparables con las propias- intenta un taquito que se convierte en pase para gol, pero de los contrarios. Se descuelga uno de los individuos rivales, corriendo como puede, chueco y a velocidad paquidérmica, avanza algunos metros y suelta un tiro digno de risa. Nomas que nos la tragamos por que nuestro arquero debutante: Alex, también tiene lo suyo y con una maniobra extrañísima la deja pasar entre las manos y se va hasta las redes. Charros, 1-0. Nosotros a lo nuestro, gritos de ánimo, venga, a jugar, paraditos y demás (lo de siempre).

Pero les digo que este día retamos a la noción de normalidad. Cuando nos damos cuenta ya estamos otra vez tocando el balón entre nosotros, paredes, pases filtrados, bueno, bueno, quién nos viera. En una de esas, pase a profundidad, Joel “el advenedizo” (o sea, el que aceptó jugar) la rebota con uno de los defensas contrarios, el balón le queda en los pies, alza la vista, la puntea, Juan Carlos va corriendo, chistocito así como corre él, por la banda, el ángulo se cierra, burla a un contrario, suelta un tiro hacia la portería y... goooooooooooooooooooool, gooooooool, gool, gol, de REPÚBLICA. 1-1. La noche se ilumina y la lluvia ni se siente.

El partido se reanuda y estamos intratables. Diego domina la media cancha. Conecta de apoyo con Carlos, me acerco y se la pido -te apoyo, te apoyo Carlitos- y ahí está, luego abrimos juego. Qué cosa, hemos conectado 20 o 25 pases entre nosotros, qué se yo. Es una noche histórica y en esas anda uno pensando cuando de pronto, tómala, 2-1 en contra (con ayudita, otra vez, de Alex). Pero qué importa si hoy sí se puede (además ya dimos varios pases –que en nuestro caso deberían valer por goles-) y por andar pensando así de mediocre de pronto otro, me lleva el diablo 3-1. Porque una cosa es que uno esté emocionado por los pases pero otra muy distinta que le de gusto ir perdiendo contra los únicos igual de malos que nosotros.

Esas son las condiciones del partido, vamos perdiendo 3-1 pero suena remontable y más cuando en una jugada extraña sale un tiro al arco, un rebote en uno de sus defensas y la pelota entra a la portería. Da igual, todos los goles cuentan igual. Estamos 3-2 y con la ilusión a la alza. Y ahora sí: venga República!! Estamos en el tercer cuarto y se me olvidó mencionar que a estas alturas ya soy yo el responsable de cuidar la portería. Dios santo. Me prometo a mi mismo no demostrar que me da miedo el balón y estoy de mucho guante y pose.

Jugada del equipo contrario al más puro estilo ahí va la bola lejos de aquí, su delantero la ve venir, tiene espacio y sólo hay un defensa nuestro, a mi me ataca el nervio. Carlitos va a la marca, yo juego mi área. El delantero contrario, que tiene la figura atlética de Benito Bodoque, la puntea chorreadita-chorreadita, mis reflejos tan pa’l arrastre, me tardo una eternidad en agacharme, el balón me pasa al lado, giro y con un movimiento de felino herido de muerte desplazo mi cuerpo tras la pelota que rueda lento hacia la portería. La sigo con la mirada y lo único que se me ocurre es aventarme tras de ella, doy dos pasos y me dejo caer de panza estilo balneario. Se me desacomoda el mondongo del guamazo y el guante roza el balón pero es insuficiente para siquiera desviarlo. 4-2.

Cuánta culpa hay en mí. El partido en su punto y uno sale con estas sandeces. Pasamos al último cuarto. Todavía hay ánimo. A tocar, a tocar República. Jugadita por la banda. El balón lo tiene Alex que en la noche se ha dado el lujo de pisar y pasar de inglesita el balón más de una vez, ha corrido diagonales de peligro a placer. Hoy la fantasía está con nosotros, así que saca un zapatazo al arco contrario, es un globo con giribilla, el balón va cayendo, busca el ángulo y lo encuentra: gooooooooooool, goooooooool, goooool, gol, de República. 4-3. Pero con ese tiro se acabó la magia, o al menos los cambios al marcador. Después de habernos comido 3 de sus 4 goles sólo podemos decir: dennos un portero y conquistaremos el mundo. ¡Venga Republica!

domingo, 25 de mayo de 2008

En honor a Paquita, tres veces

El jueves hubo futbol. No mentiré por respeto a les lectorus de este blog (¿hay?) y por vergüenza propia (¿tengo?), aunque ganas no faltan. De entrada, el equipo contrario lucía el uniforme de Brasil. Cada vez que nuestros adversarios llegan perfectamente uniformados y se saludan con los árbitros siento que algo saldrá mal. Esta vez no fue la excepción. Aquí la crónica abreviada.

Minuto 1 (uno) de juego, descolgada por la banda izquierda, tiro razo hacia el área, una pierna enemiga encuentra el balón y el balón nuestra portería. 1 - 0 en contra. Minuto 3 (tres) y hay que tomar en cuenta que en ir a buscar la pelota (después del gol) y caminar cabizbajos hacia el centro del campo se pierde algo de tiempo, jugada por la banda derecha, tiro razo hacia el área, una pierna enemiga encuentra el balón y el balón nuevamente nuestra portería (no crean que es falta de creatividad descriptiva, es que así fue). 2 - 0. Sólo para dimensionar la masacre (y para que se entienda la facilidad con la que se nos aplastó) diré que al minuto 5 de partido perdíamos 4-0.

Los gritos desde nuestra banca: ánimo República!! (¿qué nombre es ese para un equipo de futbol, porqué no lo hemos cambiado? Quizá por eso perdemos), quiero verlos correr!! (y el que grita no corre ni medio minuto), venga eh, ahí, parado!! (si ya no se puede estar de otra forma), atrás de tí, tuyo, tuyo (y el jugador no obedece, está perdido en el campo).

Una jugada y su respectivo grito refleja nuestro nivel de competitividad. El adversario avanza, burla a uno de los nuestros, da un pase a un compañero, éste la pisa y alza la vista, nuevamente toca, el número 9 de los amarillos entra por el centro del campo con balón dominado y trata de hacer una de fantasía (osea, se está burlando de nosotros) y ahí, Beto le estorba, literalmente el balón le choca en los pies (es decir, sin mucha técnica, pero lo robó) y acto seguido patea la pelota a donde sea, la banca de República estalla en júbilo y grita: mucho Beto, bien robado, venga, venga!! (Dios mío, pero si la pateo a donde sea, somos incapaces de dar un pase entre nosotros).

Ya con el marcador 7 u 8 a "0" (siete u ocho a cero) pasan cosas raras. Primeros avances nuestros. Un par de jugadas de las que algún despistado podría llamar "de peligro". En una de ellas, Carlitos conduce por el centro del campo y filtra para Gabo, quien suelta tremendo derechazo (bueno, patea el balón) hacia la portería y... la falló. El balón da en el poste, la banca no lo puede creer (¿se nota que pasé mucho tiempo en la banca?). Manos al rostro y expresiones muy técnicas como: N-O-M-A-M-E-S-P-I-C-H-E-G-A-B-R-I-E-L.

El descontrol del adversario continúa (por cerca de 7 minutos tuvimos la portería en cero y llegamos a pasar el balón 4 o 5 veces entre nosotros). Y así, jugada fortuita, el balón nuevamente en los pies de Gabriel "gambeta profunda" Lara, quien sin misericordia suelta un trallazo (osea, patea) hacia la portería y... la falló. Miradas al cielo, cabezas girando de izquierda a derecha y un: nooooooo!! La banca nota a nuestro protagonista cansadao. Se le pide el cambio, Gabo indica con su "manecita" aguanten. Está flotando en el centro del campo, parece que sabe qué vendrá, que ve el futuro. El desprecio que nuestros rivales sienten por nosotros se refleja en algo muy sencillo, jugada nuestra en su cancha y sólo están el portero y un defensa contra 4 de los nuestros. Uno de ellos, Gabriel, quien de pronto tiene el balón en sus pies, solo frente al arco, no hay portero, son él y la historia, es el momento que la banca espera para gritar, de compensar al equipo. Gabo chuta y... la falló, la-fa-lló.

Así que en honor a Paquita la del Barrio ahora cantaremos:

Tres veces la falle, tres veces la falle
La primera por maleta
la segunda fue por loco,
la tercera fue por wey.

Del resultado final no se escribirá nada. Los resultados del equipo en la liga son los siguientes: 4 perdidos y dos ganados. Quizá aún podamos avanzar.